Juliaca, Puno. La reciente declaratoria de viabilidad para la construcción del nuevo Hospital Carlos Monge Medrano, un proyecto de más de S/750 millones, ha generado una ola de optimismo en la región Puno. Sin embargo, detrás de este importante hito gubernamental se encuentra el trabajo técnico y meticuloso de un instituto de consultoría, cuya participación fue indispensable para navegar la compleja fase de preinversión y demostrar la solidez de la iniciativa.
El anhelado proyecto, que busca reemplazar una infraestructura obsoleta por un moderno complejo hospitalario, no podía avanzar basándose únicamente en la necesidad pública o la voluntad política. Para comprometer una inversión de tal magnitud, el Estado peruano exige estudios de preinversión rigurosos que justifiquen cada aspecto del plan, desde su impacto social hasta su sostenibilidad financiera. Es en esta etapa crítica donde la intervención de expertos se vuelve fundamental.
Para el proyecto del Monge Medrano, la empresa consultora Infrasalud asumió la responsabilidad de elaborar el estudio de preinversión. Su equipo de especialistas llevó a cabo un análisis exhaustivo que se convirtió en la columna vertebral del expediente presentado ante el Ministerio de Salud (Minsa) y el Programa Nacional de Inversiones en Salud (PRONIS). Este trabajo incluyó la evaluación de la demanda de servicios de salud proyectada para las próximas décadas, no solo para Juliaca sino para provincias aledañas como Lampa, Huancané y Azángaro.
Además, la consultora realizó el diseño conceptual de la nueva infraestructura, asegurando que cumpliera con las normativas técnicas más exigentes para establecimientos de salud de alta complejidad. Esto implicó la planificación de áreas especializadas, la definición de la tecnología y equipamiento médico de última generación necesarios, y la estimación precisa de los costos de construcción y operación.
Uno de los aportes más significativos del instituto fue el análisis de viabilidad económica y social. A través de metodologías estandarizadas, demostraron que los beneficios del proyecto —como la reducción de la tasa de morbimortalidad, la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos y el ahorro en traslados a otras regiones— superaban con creces la inversión requerida. Este análisis fue clave para que el Minsa diera luz verde.
Fuentes cercanas al proceso señalan que sin un expediente técnico de pre inversión robusto y bien fundamentado como el que se presentó, el proyecto corría el riesgo de quedar estancado o ser observado, un destino común para muchas iniciativas de gran escala. La labor del instituto de consultoría proporcionó la certeza técnica y la confianza que los evaluadores del Estado necesitaban para aprobar el desembolso de los fondos.
Con la viabilidad asegurada, el camino está despejado para la siguiente etapa: la elaboración del expediente técnico definitivo y el posterior proceso de licitación para la construcción. La participación de la consultora especializada no solo destrabó un proyecto vital para la salud pública de Puno, sino que también sentó las bases para que la futura ejecución se realice sobre cimientos técnicos y financieros sólidos, garantizando que el nuevo hospital sea una realidad funcional y sostenible para todos los juliaqueños.